Phone: +44 (0) 20 7832 1400

¿QUE ES LA INVESTIGACION TESTMAENTARIA?

La investigación testamentaria consiste en localizar a herederos y comprobar su derecho de sucesión.

Fraser and Fraser intervienen en casos complicados, cuando no resulta claro quién ha de heredar los bienes de un difunto. Gran parte de nuestro trabajo presenta una dimensión internacional, si el difunto residía en un país distinto a aquel en que se encuentran los beneficiarios actuales.

El trato que se da a los bienes de un difunto depende si esa persona ha dejado o no testamento.

Con testamento

Si el difunto propietario otorgó testamento indicando como había de repartirse los bienes hereditarios entre amigos y familiares (los herederos), y si todos éstos son conocidos, todo se resuelve con relativa facilidad. En el Reino Unidos y Estados Unidos se suele designar en el testamento a un albacea, quien se encarga de hacer cumplir la voluntad expresada en el testamento. Es necesario presentar solicitud ante un tribunal testamentario; en Inglaterra y Gales esto se hace al Registro Civil Principal o a un Registro Testamentario Comarcal de la División Familiar del Alto Tribunal de Justicia, mientras que en Estados Unidos se hace a un Tribunal Testamentario o a un Juzgado de Homologación de Testamentos (Surrogate Court). El tribunal examina el testamento para cerciorarse de que se han cumplido los requisitos de la ley. Seguidamente el tribunal suele otorgar la homologación, lo que significa que está conforme con la titularidad del albacea y con la validez del testamento.

Sin testamento (defunción intestada)

Si no se ha dejado testamento, la persona se dice haber muerto “intestada”, con lo que sus bienes hereditarios serán repartidos entre los parientes más cercanos, en las proporciones fijas establecidas por la ley que regula la defunción intestada – a reserva de ciertas disposiciones legales y después de liquidarse todas las deudas, gravámenes e impuestos de sucesión.

En lugar de otorgar la homologación, el tribunal expedirá un “Auto Judicial de Administración” por el que designa al administrador como representante personal del difunto y de la sucesión. Su cometido consiste en autorizar a los notarios administradores (para sucesiones en el Reino Unido) o al abogado (sucesiones norteamericanas) a liquidar los diversos bienes hereditarios (o sea, venderlos para poder tratar exclusivamente con fondos en metálico) y luego resolver los pasivos eventuales (deudas, impuestos y gastos). Seguidamente, procederán a establecer las cuentas de la sucesión, en las que quede reflejado el saldo disponible a favor de los beneficiarios, asegurándose por último que todos los que tienen derecho a participar en la sucesión lo hagan.

Problemas que exigen la intervención de Investigadores Testamentarios

En los dos supuestos mencionados anteriormente, pueden surgir problemas si las pesquisas iniciales no logran dar con herederos o derechohabientes. Hay muchas razones que pueden motivar esta situación. Las personas pierden contacto con sus familiares porque han emigrado, se han desplazado a otra parte del país, han reñido, o por muchas otras razones, abriéndose una brecha que puede aumentar sensiblemente en las generaciones posteriores.

En los casos de defunción intestada (ausencia de testamento), ocurre con frecuencia que el difunto es el último superviviente de determinada rama de una familia, de la que sólo viven parientes muy lejanos cuyo último vínculo localizable data de muchos años atrás, quizá en otro siglo.

Es aquí donde entramos en scena nosostros: nuestra investigación testamentaria consiste en localizar a las personas que tienen derecho a participar en “una sucesión” (el caudal hereditario de un difunto). Si están nombrados en un testamento pero han desaparecido, tratamos de descubrir su paradero. Sii no hay testamento, sondeamos la historia de la familia para averiguar quiénes son realmente los parientes más cercanos, y dónde residen. Después, facilitamos pruebas de su derecho hereditario que servirán de apoyo a su reclamación.

Esto quiere decir que podemos ayudar al mismo tiempo a otras partes interesadas, como son el albacea de un testamento, el administrador, el abogado interviniente, los fiduciarios, bancos y compañías de seguros y el propio tribunal testamentario, además de a los herederos.